¿Cuándo suspender la vigilancia endoscópica en adultos mayores? Recomendaciones de la AGA para el esófago de Barrett, el cribado colorrectal y los pólipos • Endoscopia Terapeutica
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¿Cuándo suspender la vigilancia endoscópica en adultos mayores? Recomendaciones de la AGA para el esófago de Barrett, el cribado colorrectal y los pólipos

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La población adulta mayor está creciendo rápidamente, y con ello surge una pregunta cada vez más frecuente en la práctica endoscópica: ¿hasta cuándo debemos continuar con los programas de cribado y vigilancia endoscópica?

La actualización de la AGA aborda precisamente este punto: cómo decidir, en los adultos mayores, si todavía existe un beneficio real en mantener la vigilancia de las condiciones premalignas del esófago, colon y el recto. El documento de 2026 es una revisión de expertos, basada en la literatura publicada y en la opinión de un panel de expertos, sin una revisión sistemática formal. Por ello, las recomendaciones se presentan como “Best Practice Advice”, sin una gradación formal de la calidad de la evidencia ni de la fuerza de las recomendaciones.


No evaluar únicamente la edad

La AGA refuerza la decisión de mantener la vigilancia no debe ser basada únicamente en la edad cronológica. La evaluación debe considerar las comorbilidades, la fragilidad, el estado funcional, la expectativa de vida, los antecedentes de cribado, los riesgos del procedimiento y, especialmente, las preferencias del paciente.

En general, muchas guías recomiendan realizar el cribado de forma rutinaria hasta los 75 años, individualizar la decisión entre los 75 y 85 años y suspenderlo después de los 85 años. Sin embargo, el propio texto destaca que este rango de edad debe interpretarse junto con el estado clínico. Un paciente frágil de 70 años puede tener una menor expectativa de vida que un paciente de 85 años conservado funcionalmente.

Otro concepto importante es el tiempo necesario para obtener el beneficio. Para que el cribado del cáncer genere un beneficio en la supervivencia, generalmente se necesita una expectativa de vida de alrededor de 10 años. Si el paciente tiene una expectativa de vida limitada o no tolera el tratamiento oncológico, quirúrgico o endoscópico, el beneficio de la vigilancia tiende a ser muy bajo.

Las herramientas pronósticas, las calculadoras de expectativa de vida, los instrumentos de evaluación de la fragilidad y los recursos para la toma de decisiones compartida pueden ayudar a estructurar esta conversación. Las recomendaciones citan, por ejemplo, el índice de Lee–Schonberg, que estima la mortalidad a 4 y 14 años en función de la edad, la capacidad funcional, la fragilidad y las comorbilidades.


Esófago de Barrett: mantener la calidad en la vigilancia

En la vigilancia endoscópica del esófago de Barrett, el objetivo es detectar displasia y adenocarcinoma en etapas tempranas y potencialmente tratables. Cuando está indicada, la endoscopia debe realizarse siguiendo buenas prácticas en la evaluación de la mucosa, toma de biopsias y los intervalos de vigilancia recomendados.

En pacientes de mayor edad, la decisión de continuar con la vigilancia debe ser compartida, considerando las comorbilidades, la expectativa de vida, los riesgos del procedimiento, los beneficios potenciales y las preferencias del paciente.

Un aspecto importante en esta conversación es que el riesgo absoluto de progresión del Barrett no displásico es bajo. La mayoría de los pacientes con esófago de Barrett nunca desarrollará adenocarcinoma. El Barrett sin displasia representa aproximadamente el 90% de los casos y presenta un riesgo anual de progresión estimado de alrededor del 0,1% al 0,3%.

Con el envejecimiento, el beneficio potencial de la vigilancia disminuye, especialmente cuando aumentan las comorbilidades y disminuye la expectativa de vida. Además, los eventos adversos cardiopulmonares asociados con la endoscopia digestiva alta son más frecuentes en pacientes de 65 años o más y en aquellos con enfermedades concomitantes, como enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes y obesidad.

Las recomendaciones también citan análisis de costo-efectividad que sugieren que la edad óptima para realizar la última vigilancia en pacientes con Barrett no displásico varía según el sexo y la presencia de comorbilidades: desde los 69 años en mujeres con comorbilidades graves hasta los 81 años en hombres sin comorbilidades. Por su parte, la ESGE sugiere realizar la última vigilancia a los 75 años, con la posibilidad de extenderla de forma individualizada hasta los 80 años.


Herramientas de predicción en el esófago de Barrett

La AGA señala que las herramientas de predicción de progresión pueden ayudar a contextualizar el riesgo de displasia o adenocarcinoma en función de la expectativa de vida individual. Por ejemplo, se desarrolló el puntaje PIB para estimar el riesgo de progresión a displasia de alto grado o adenocarcinoma después del diagnóstico inicial de esófago de Barrett. Sin embargo, la guía de la AGA de 2025 no recomienda su uso rutinario.

Los modelos de aprendizaje automático aplicados a la historia clínica electrónica parecen prometedores, pero aún requieren validación externa. Los biomarcadores moleculares, como las alteraciones de p53, pueden contribuir al diagnóstico de displasia y a la evaluación de atipias, pero no son suficientes para predecir el riesgo de cáncer en pacientes con esófago de Barrett no displásico.


Cuándo suspender la vigilancia endoscópica del esófago de Barrett

Una recomendación práctica es: que si el paciente no toleraría la terapia endoscópica, la cirugía o el tratamiento oncológico para un adenocarcinoma de esófago, se debe suspender la vigilancia del esófago de Barrett, independientemente de la edad.

Esto también se aplica a pacientes con una supervivencia estimada menor de 5 años o con múltiples comorbilidades importantes. En estos escenarios, detectar displasia o cáncer en una etapa temprana no necesariamente se traduciría en la posibilidad de ofrecer un tratamiento viable ni en una mejoría de los desenlaces.


Tamizaje de cáncer colorrectal después de los 75 años

Para el cáncer colorrectal, la decisión de continuar con el tamizaje después de los 75 años debe ser individualizada. Se deben considerar el beneficio potencial, los antecedentes de tamizaje, las comorbilidades y los riesgos del procedimiento.

El tamizaje tiene bajo rendimiento en muchos adultos mayores. Entre los pacientes de 76 a 85 años sometidos a tamizaje, la mayoría presenta una colonoscopia normal o hallazgos de escasa relevancia, como adenomas no avanzados. La tasa de diagnóstico de cáncer colorrectal en esta población se ha descrito entre 0,2% y 0,5%.

Por otro lado, los riesgos de la colonoscopia aumentan con la edad. En los adultos mayores, la tasa estimada de eventos adversos varía entre 14 y 28 por cada 1000 procedimientos, aproximadamente 1,7 veces mayor que en pacientes menores de 60 años. Los eventos no gastrointestinales, como arritmias, neumonía por aspiración, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, pueden superar a los eventos gastrointestinales, como el sangrado y la perforación

Los daños asociados a la colonoscopia de tamizaje, estimados en aproximadamente 26 por cada 1000 procedimientos, pueden superar el beneficio de detectar cáncer colorrectal, estimado en 2 a 3 por cada 1000, lo que refuerza la necesidad de seleccionar cuidadosamente a los pacientes mayores de 75 años.


Pruebas no invasivas en adultos mayores

Las pruebas no invasivas pueden ser una estrategia más segura en los adultos mayores, ya que ayudan a seleccionar a quienes realmente deberían realizarse una colonoscopia. La inmunoquímica fecal (FIT) es citada como una opción potencialmente preferible en adultos mayores cuando el objetivo es reducir los falsos positivos y evitar colonoscopias innecesarias.

Aun así, existe una condición importante: el paciente debe estar en condiciones y dispuesto a realizarse una colonoscopia si el resultado de la prueba es positivo. De lo contrario, el tamizaje no invasivo pierde su utilidad práctica.


Vigilancia endoscópica pospolipectomía después de los 75 años

Al igual que ocurre con la vigilancia endoscópica en adultos mayores con esófago de Barrett, la vigilancia de los pólipos colorrectales en personas mayores de 75 años también debe ser individualizada. La decisión debe considerar los antecedentes de pólipos, las comorbilidades, los riesgos del procedimiento y el beneficio esperado.

Los pacientes con adenomas de bajo riesgo, definidos como 1 o 2 adenomas pequeños, menores de 1 cm, sin componente velloso ni displasia de alto grado, presentan un riesgo de cáncer colorrectal a 5 años de aproximadamente 0,5%. Este riesgo es similar al de los pacientes sin adenomas y menor que el de la población general

Incluso en pacientes con antecedentes de adenomas avanzados, la decisión debe considerar la expectativa de vida. La secuencia adenoma-carcinoma suele ser larga, y muchos hallazgos de alto riesgo pueden no tener tiempo suficiente para evolucionar hacia un cáncer clínicamente relevante durante el resto de la vida del paciente. Además, en los adultos mayores, la mortalidad por otras causas supera ampliamente a la mortalidad por cáncer colorrectal.


Documentación y toma de decisiones compartida

La AGA recomienda que, en pacientes mayores de 75 años, la toma de decisiones respecto a la colonoscopia quede claramente documentada en la historia clínica. Esto debe incluir la indicación, los riesgos, los beneficios, las comorbilidades, las preferencias del paciente y la posibilidad real de ofrecer tratamiento en caso de que se diagnostique un cáncer.

El texto sugiere reducir la práctica de la colonoscopia mediante el sistema de acceso abierto (open access) en adultos mayores de 75 años, favoreciendo una consulta presencial o por telemedicina antes del procedimiento. Esta etapa permite revisar la indicación, el beneficio esperado y los riesgos antes de que el paciente sea derivado directamente para la preparación y realización del examen.

La comunicación entre el gastroenterólogo, el médico tratante y el paciente es un componente central del proceso. Muchos adultos mayores desean participar en la decisión y confían en su médico de atención primaria, con el apoyo del especialista cuando sea necesario.


Conclusión

La principal contribución de esta actualización es incorporar a la práctica clínica la discusión sobre cuándo interrumpir el tamizaje y la vigilancia endoscópica. En los adultos mayores, la indicación de una nueva endoscopia o colonoscopia no debe considerar únicamente la presencia de una condición premaligna, sino también la probabilidad de obtener un beneficio dentro de la expectativa de vida, el riesgo del procedimiento y la posibilidad real de ofrecer tratamiento si se encuentra una lesión relevante.

Interrumpir la vigilancia puede ser una decisión adecuada cuando los riesgos superan los beneficios esperados o cuando el paciente no está en condiciones de recibir el tratamiento correspondiente. Esta decisión debe ser individualizada, discutida con el paciente y documentada claramente.


Referencia

  1. Calderwood AH, Yoshida CM, Das KM, Falk GW. AGA Clinical Practice Update on Surveillance of Metaplastic and Premalignant Conditions of the Esophagus and Colorectum in Older Adults: Expert Review. Clinical Gastroenterology and Hepatology. 2026.

Como citar este articulo

Orso IRB, Gallegos MMM. ¿Cuándo suspender la vigilancia endoscópica en adultos mayores? Recomendaciones de la AGA para el esófago de Barrett, el cribado colorrectal y los pólipos Endoscopia Terapeutica 2026, Vol II. Disponible en: https://endoscopiaterapeutica.net/es/articulos-comentados/cuando-suspender-la-vigilancia-endoscopica-en-adultos-mayores-recomendaciones-de-la-aga-para-el-esofago-de-barrett-el-cribado-colorrectal-y-los-polipos/

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Doutor em Ciências em Gastroenterologia pela USP
Especialista em Endoscopia Diagnóstica e Terapêutica da Gastroclínica Cascavel e do Hospital São Lucas FAG
Coordenador da Residência Médica em Cirurgia Geral e Professor de Gastroenterologia da Escola de Medicina da Faculdade Assis Gurgacz

Gastroenteróloga por el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins (HNERM), Perú.
Especialista en Endoscopia Gastrointestinal por el Hospital das Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP), Brasil.
Especialista en Endoscopia Oncológica por el Instituto del Cáncer del Estado de São Paulo (ICESP), Brasil.


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